Antes de la reforma, la vivienda sufría de una excesiva compartimentación. La separación original entre la cocina y el salón no solo bloqueaba la entrada de luz natural, sino que anulaba cualquier conexión entre ambos espacios. Además, la distribución obligaba a transitar desde la entrada por un pasillo largo y angosto que asfixiaba visualmente el recorrido. A este reto espacial se sumaba una petición clave de los clientes: necesitaban una zona de trabajo que dialogase con las estancias principales de la casa, pero que al mismo tiempo garantizara silencio y privacidad. El objetivo de nuestro diseño estaba claro: abrir, conectar y dejar que la luz fluyera.
DESCRIPCIÓN DEL PROYECTO
Nuestro diseño maximiza la fluidez espacial, comenzando en el “corazón de la casa”: un gran área de día de concepto abierto donde salón, comedor y cocina dialogan sin barreras. El salón se define por un mueble a medida que oculta el radiador y también sirve de base para el tocadiscos, integrando una estantería a juego que expone la extensa colección de vinilos. Todo este conjunto queda enmarcado visualmente por el cerramiento de cristal del estudio, que conecta visualmente las estancias sin perder amplitud. Dentro de este estudio, una imponente estantería modular de suelo a techo aloja una preciada biblioteca, junto a un rincón de lectura perfecto y un área de trabajo amplio y luminoso.
Pasando a las zonas privadas, el dormitorio principal se concibe como un santuario de calma y textura, protagonizado por un cabecero a medida en madera listonada, mesillas voladas, textiles naturales y una iluminación estratificada con lámparas colgantes. En el baño, la coherencia visual se mantiene con un mueble de madera, un lavabo con grifería negra y un espejo retroiluminado que resalta el azulejo texturizado, creando un efecto “halo” envolvente. Un proyecto donde cada detalle ha sido diseñado para crear un hogar cálido, moderno y lleno de personalidad.


